lunes, 5 de septiembre de 2011


¿Cómo olvidar una de las etapas más lindas de mi vida? Cuándo un pequeño algodón de azúcar podía tranquilizar todas las angustias que ocurrían un mal día. Ahí donde te podías inmiscuir en el artesanal proceso de elaboración de esta golosina tan popular al rededor del mundo, ver concentrado una innumerable cantidad de pequeños hilos de azúcar enredados sobre un pequeño palo de madera.

Encontrar el brillo de muchas sonrisas a lo largo de las interminables calles de la ciudad, las cuales eran emitidas por los niños que salían al encuentro del vendedor y aunque pareciese imposible de vez en cuando algún adulto regalaba una linda sonrisa, tal vez porque recordaba momentos de su ya alejada infancia.

Esos momentos que quizá nunca volverán a mí, donde compartía con una de las personas más maravillosas que he conocido y que afortunadamente puedo decir que siempre estará conmigo; Una amistad infantil o mejor dicho aún una hermandad desde la infancia con alguien que antes fue un desconocido.

Quizá el asombroso desfile de colores que con tanta alegría presenciaba me permitió expander desde lo más profundo de mi ser ese lazo de hermandad que ya nunca más podré borrar y en mi corazón siempre tendrá un lugar muy especial.

Hoy de vuelta un simple algodón de azúcar me hace volver a recordar que la esperanza es un muy buen motor para emprender un nuevo camino en el cual pueda reencontrarme inmerso en un desfile de colores donde se puedan extender nuevos lazos con un nuevo ser y pueda entregar una sonrisa con gran placer.

Una fotografía, un algodón de azúcar y una sonrisa es lo único que puedo pedir en estos momentos. Gracias... MSLGM


Pd. Hoy agradezco que una simple fotografía me haga recordar a un hermano.. Gracias Agustin González Ortega por ser parte de mi vida y de mi corazón.

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